LOS SIN TECHO.....

Me as visto…
Empujo un carro que contiene todos mis tesoros.
Mi cara está sucia, no estoy afeitado, mi ropa está hecha jirones.
Despido un olor desagradable que te hace retroceder.
¡Nadie me mira!
¡Sin embargo, cada día pasas delante de mi!
Pero apartas los ojos,
como si al ignorarme
borraras mi existencia.
¿Alguna vez sentiste hambre?
Cuando dices a un amigo “me muero de hambre”,
no tienes la más mínima idea de lo que significa
no comer durante días.
Tratar de encontrar comida buscando
en los cubos de basura bajo la mirada
de repugnancia de los transeúntes...
oír las risas detrás de ti.
¡Caridad
por
favor!
Tu respuesta acostumbrada: “lo siento,
no llevo nada encima” es una mentira flagrante,
dices que soy un viejo borracho, pero yo sólo
quiero una taza de café
y un pedazo de pan.
Cuando tú me ves durmiendo
sobre cartones cubriéndome con periódicos,
siempre me desagradan.
Guardo enterrado en lo más hondo de mi el recuerdo de la suavidad de las sábanas en los tiempos en que dormía
en una cama.
Hasta las iglesias ahora están cerradas
y ya no nos protegen.
Con el cierre nocturno del metro,
no hay calor agradable
.
¿Nunca observaste la cara de alguien que se pregunta diariamente:
“¿Porqué todo esto?”
Tus ojos evitan mirarme...
Yo encaro tus miedos...
Soy el resultado del rechazo de la sociedad,
de la indiferencia, de la exclusión.
Posiblemente un día nuestros ojos
se encontrarán y tu me ofrecerás
una taza de café caliente y un pedazo de pan.
Yo soy... TU... posiblemente mañana… 
Posiblemente jamás...
Pero existe esta posibilidad.
Mírame!!!
Soy también un ser humano.
Sucio, frío, muerto de hambre y desesperado pero siempre vivo, tengo un corazón, tengo un alma.
Nada es adquirido para siempre, la familia,
el trabajo, la vivienda, todo es frágil durante
este largo trayecto de la vida.
¿Me has visto?
Yo sí te vi.
¿Porqué tanta indiferencia?
La próxima vez, cuando tus ojos se posen en mi, mírame de frente, merezco por lo menos esa mirada.
Yo también tengo derecho a existir,
simplemente te pido que me mires,
mírame con los ojos del corazón,
con los ojos que no juzgan.
Tú no conoces la razón que me hizo caer...
¿Cuántas personas como yo se quedaron sin abrigo?

