No juzgues o jamás serás uno con el todo.
Te quedarás obsesionado con fragmentos,
sacarás conclusiones de pequeñas cosas.
Una vez que juzgas, has dejado de crecer.
Anónimo

La vida es breve,
el arte largo,
la ocasión fugaz,
el experimento peligroso;
el juicio difícil.
Hipócrates de Quios

Nada más hermoso que un amor que ha
capeado las tormentas de la vida...
El amor del joven es la iniciación
de la vida. Pero el amor del viejo
por el viejo, es el comienzo de
cosas más perdurables.

Cualquier hombre, en cualquier
momento de la vida, puede ser
tu amigo o enemigo, según
te conduzcas con él.
Cleóbulo

El hombre llega novato a cada edad
de la vida; cada edad tiene su
aprendizaje.
Sébastien Roch Chamfort

La dicha de la vida consiste
en tener siempre algo que hacer,
alguien a quien amar y
alguna cosa que esperar.
Thomas Chalmers

La fama, juicio ajeno que
anteponemos al nuestro.
Salvador Euras

Si todos los habitantes de nuestra
aldea sienten afecto hacia un hombre,
¿Qué debemos opinar de él?. Este hecho
no resulta suficiente para emitir un
juicio sobre dicho hombre.
Confucio

La fuerza es el orgullo de los jóvenes,
y las canas el adorno de los ancianos.
Proverbios - 20, 29

Tienes que desconfiar del
caballo por detrás de él;
del toro, cuando estés de frente;
y de los clérigos, de todos lados.
Cervantes

Un hombre sin buena fe...
¡No sé cómo se puede arreglar!
¿Cómo puede avanzar un carro
sin barras para sujetar al buey,
o un carruaje sin las barras
para sujetar al caballo? Confucio

Es mucho más difícil juzgarse a
sí mismo que juzgar a los demás.
Antoine de Saint Exupery

Es más fácil juzgar el talento
de un hombre por sus preguntas
que por sus respuestas.
Duque de Levis

Peleando, juzgando antes de tiempo y alterándose
no se consigue jamás lo suficiente, pero siendo
justo, cediendo y observando a los demás con una
simple cuota de serenidad, se consigue mas de
lo que se espera.

Amigos verdaderos son los
que vienen a compartir nuestra
felicidad cuando se les ruega
y nuestra desgracia sin ser llamados.
Demetrio de Falera

El ojo del avaro no se
satisface con su suerte;
la avaricia seca el alma.
Eclesiástico