En aquellas ocasiones en que se piensa integrar a un niño con necesidades especiales a un salón escolar u otro entorno de la comunidad, los facilitadores de la experiencia se preguntan con frecuencia si sería apropiado abordar el tema con anterioridad. Asimismo, una vez iniciada la experiencia, pueden preocuparse por cómo manejar el asunto. Es decir, ¿debemos sensibilizar antes de comenzar? ¿qué cantidad de información debemos ofrecer?
A continuación algunas sugerencias:
- No se requiere hacer notar la necesidad especial de un alumno si no han surgido interrogantes.
- Si el alumno es capaz de hablar sobre su discapacidad, dele la oportunidad de compartir información con sus compañeros. Si el niño toma la iniciativa y comparte información, le dirá a los niños lo que él opina que éstos deben saber.
- En algunas situaciones puede resultar apropiado invitar a los padres o a un hermano del niño con necesidades especiales para conversar con el salón o ante un grupo de compañeros.
- Los adultos responsables por abordar el tema con los niños deben primeramente sentarse con los niños y comentar acerca de las similitudes. Posteriormente, podrán dedicar algunos momentos para hablar sobre las diferencias. Con frecuencia, los niños demuestran mayor aceptación y menor temor que los adultos en relación a las diferencias.
- Cuando surjan problemas como resultado de las diferencias, solicite a los propios niños sus ideas sobre cómo resolver la situación.
- Generalmente, el tipo de discapacidad evidente en el compañero tiende a influenciar las inquietudes informativas de los niños. Por ejemplo...
* Si se trata de una diferencia fìsica, podrìa aumentar la probabilidad de que los niños se interesen en comentarla.
* Si se trata de una diferencia conductual, los niños podrìan preguntar sobre los comportamientos del niño: Por qué hace eso Javier?, Simón me ofendió... Corresponde al adulto responder con un comentario semejante al que sigue: Vamos a conversar acerca de eso.
- Evite enfocarlo como un problema específico de una persona. Reúnase con el grupo para apoyarse mutuamente y hallar una solución.
- El nivel de confort del adulto ayuda a fomentar un ambiente amistoso y de aceptación. Los alumnos seguirán la iniciativa del adulto.
- Es importante que el maestro o el padre establezca un clima en el salón o en casa donde los niños tengan la oportunidad de interactuar y hacerse amigos.


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