No llores querida madre
Porque no puedo madurar
Soy como espiga de trigo
Perdido en inmenso trigal
Donde triunfa el mas fuerte,
El mas recio, el más audaz,
El que más pisa, el que no sabe llorar,
Por eso quiero seguir
En muy tranquilo trigal
Donde todo es puro, tierno y muy especial
Donde solo tu me miras
Con dulzura sin igual
No necesito la fuerza
Del que quiere crecer y llegar
Yo me conformo con poco
Sólo sueño, ¿y se soñar!
En que tu, madre querida
Sepas siempre adivinar
Que esta espiga de trigo
Que no llegara a madurar
Te necesita completa
En esta vida y más allá
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¡Cordiales saludos María! Estos espacios comunitarios para compartir, me agradan mucho, porque también encuentro, poemas de una poco corriente belleza como el tuyo y que reflejan otras miradas a las realidades , a las ilusiones, a los problemas, inquietudes, aspiraciones y en definitiva a todo lo que nos hace ser y sentirnos seres humanos, dentro de la rica diversidad cultural y social, del mundo actual. Considero que el compartir es una pieza clave de todo ello y siempre con mucho amor y todo lo demás. ¡ Qué sigas cuidando y amando con tanto mimo y generosidad, esa singular y bellla espiga de trigo, que también forma parte de las vidas, de las personas buenas ! ¡ Felicidades por tu escrito y todo lo que representa ! ¡ Un fuerte y afectuoso abrazo ! Antonio Ayala