En la tómbola de la vida...



Muchas personas dicen que la vida es una pasantía por la Tierra antes del viaje definitivo a lugares celestiales. Otros opinan que es una serie de pruebas a las que nos vemos obligados a enfrentar en la búsqueda de la felicidad, o “es una tómbola”, como dice una vieja canción sesentosa.
Lo único cierto es que sea una pasantía o una tómbola, la vida está llena de momentos maravillosos y difíciles que hay que asumir para poder hacer un equilibrio y hacerla más llevadera.
Tener un hijo forma parte de uno de los capítulos de nuestra vida. Para nosotros los hombres, es una extensión de nuestro ser o para otros, es una expresión de la capacidad de multiplicación y motivo de fanfarronería ante amigos de tasca.

...Y ¿qué pasa si las cosas no salen como esperábamos?
El doctor nos dice, “Tenemos que hablar, su hijo nació con problemas...”
Allí nuestra imaginación vuela: ¿lo estrangulo, salgo corriendo o quedo paralizado ante semejante batazo del galeno?

Como padre de una niña con síndrome de Down, debo decir que no ha sido fácil y he pasado por momentos donde he estado a punto de tirar la toalla. Pero cuando mi hija me dice “Te amo”, y me da uno de sus apretados abrazos, me llena de vida, cómo me dijo una vez un gran amigo cuando nos visitó.
Pienso que la responsabilidad como padres debe ser compartida, así la pareja no esté unida sentimentalmente. Cuando se enferman, cuando hay que asearlos a las 3 de la mañana o esperar toda una tarde cuando lo llevamos al médico. Allí es donde hay que ser macho,


