Al referirnos a la discapacidad en los medios de información, debemos tratar de:

- Reflejar la discapacidad tal cual es, incluyendo las capacidades subsistentes.
- Ofrecer al público un panorama realista sobre las posibilidades de acción preventiva, de la rehabilitación, de las medidas de accesibilidad.
- Presentar a las personas con discapacidad de tal modo que prevalezca su condición sustantiva de personas sobre la circunstancia adjetiva de la discapacidad.

- Cambiar el discurso de la caridad llorosa por la solidaridad activa; terminar con el abuso de la imagen dolida de niños y adultos discapacitados para despertar lástima, para obtener algunos dividendos.
Algunas precauciones que debemos tomar:
- Describir a las personas discapacitadas en el hogar, el trabajo, la escuela, los ratos de ocio y en una variedad de situaciones sociales y físicas regulares.
- Reconocer la curiosidad natural y la ocasional situación embarazosa que puede producirse en contextos sociales en que figuran personas discapacitadas y no discapacitadas. Cuando fuese apropiado, aportar ejemplos positivos en que esa curiosidad se satisfaga y en que se disminuya esa suerte de conflicto.
- Incluir en los productos, programas, publicidad, mensajes de los medios de comunicación a personas discapacitadas además de aquellas cuya historia es el tema principal.
- Evitar presentar a las personas discapacitadas como dependientes o lastimosas. Otros estereotipos que deben evitarse incluyen la presentación de personas discapacitadas como inherentemente beatas o asexuadas, gratuitamente peligrosas o dotadas singularmente de una habilidad especial debido a un impedimento.
- Considerar cuidadosamente las palabras, los términos, los adjetivos utilizados para describir o caracterizar a personas discapacitadas. Reconocer y evitar frases que puedan rebajar a dichas personas (p.e., ciego como un topo).
- Presentar los logros y las dificultades de las personas discapacitadas en forma de no insistir indebidamente en la discapacidad o de hacer exagerada o emocional la situación. Por ejemplo, en relatos e informes documentales, sólo debe señalarse el hecho que una persona tenga una discapacidad cuando es directamente pertinente.
- Debe proporcionarse información al público sobre la prevención y tratamiento de discapacidades que pueden llegar a convertirse en impedimentos, así como sobre la disponibilidad de servicios para las personas con discapacidad y sus familias. Esto puede hacerse a través de campañas de información pública y también integrarse en la producción general de los medios de comunicación.
- Permitamos que las personas con discapacidad hablen por sí mismas.
- Digamos personas con discapacidad. Por ejemplo, a una persona con parálisis y que debe usar silla de ruedas, las escaleras pueden conducirla a una situación de minusvalía. Cuando sea posible, se debe subrayar la unicidad y valía de todo individuo hablando de una persona que tiene discapacidad o persona que es sorda, mejor que discapacitados o sordos.


