Los adolescentes necesitan aprender a como tomar decisiones y esto puede que sea aún mas importante para los adolescentes con alguna discapacidad.
El camino que lleva a que la transición de niño/a adulto/a tenga éxito comienza mucho antes de la adolescencia. Este comienza cuando los niños se descubren a sí mismos, cuando descubren sus potenciales y sus debilidades y a consecuencia comienzan a adquirir autoestima. Termina, cuando ya siendo adultos, saben como asumir control sobre los eventos que afectan sus vidas y saben asumir responsabilidad por su conducta. Esto es lo que se conoce como autodeterminación
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Los niños con discapacidad intelectual y otras discapacidades, pueden necesitar que sus familiares y maestros asuman una responsabilidad mayor para lograr que este proceso ocurra. Los niños aprenden de su familia muchas de las actitudes y de las destrezas que enseñan autodeterminación.
Los niños con discapacidad intelectual deben ser expuestos a situaciones en las cuales tengan la oportunidad de aprender autodeterminación. Esto no se debe dejar al azar.

Sucede en casi todas las familias. El fin inevitable de la protección paternal llega cuando los hijos se van del hogar. A medida que los ve partir, usted reza para que su hijo/a posea la destreza y la capacidad para alcanzar sus metas por sí mismo/a. En muchas ocasiones, la ruta que nos conduce hasta aquí, puede ser un poco rocosa. Puede estar llena de desafíos juveniles, los cuales desde el punto de vista de los padres, pueden ser señales de rebeldía y terquedad. Sin embargo, esos tiempos de prueba, para padres e hijos, son necesarios para que los hijos alcancen su independencia.

A continuación les presentamos 10 maneras en que la familia juega un papel importante en la enseñanza de la autodeterminación de su hijo/a.
1. Tenga cuidado de no confundir protección con independencia. Permita que su hijo explore el mundo que le rodea. Esto puede significar que deberá morderse los labios, al observar a través de la ventana de la cocina, que su niño está por primera vez afuera con otros niños sin supervisión, en vez de salir corriendo a protegerlo. Lógicamente esta situación tiene sus límites, pero tarde o temprano todos los padres tienen que dejar que su hijo/a crezca y, esto no es fácil de reconocer.

2. Los niños necesitan aprender que lo que ellos dicen y hacen, es importante y puede influenciar a otros. Para lograr esto, hay que permitir que los niños corran riesgos y exploren su medio ambiente. Motive a su niño a que haga preguntas y a expresar opiniones. Una forma de proveer oportunidad para esto, es inbolucrándolo en discusiones que afectan a la familia.

3. La autoestima y la confianza en si mismo son factores críticos en el desarrollo de la autodeterminación. Sea un ejemplo positivo para su hijo poniendo en práctica estas cualidades. Déjele saber a su hijo que él es importante para usted dedicándole su tiempo. Recuerde, involúcrelo en las actividades y decisiones de la familia.

4. No ignore las preguntas de su hijo con respecto a las diferencias que existen entre él y otros niños debido a su discapacidad. Por supuesto, esto no quiere decir que debe enfocar solamente en el aspecto negativo de su condición. Dé énfasis al hecho de que cada persona es un individuo único. Motívelo a sacar provecho de sus aptitudes y ayúdelo a reconocer sus limitaciones.

5. Reconozca la importancia del proceso necesario para alcanzar una meta, en vez de enfocar el resultado solamente. Promueva en los niños de edad apropiada el desarrollo de destrezas de organización y de cómo trazar metas, sirviéndoles de ejemplo.
Haga una lista o cuelgue una pizarra con el itinerario de cada miembro de la familia, converse con su hijo acerca de los pasos que usted va a seguir para completar una tarea e involúcrelo en actividades cuya meta afecte a toda la familia. Un ejemplo sería: planificar unas vacaciones o un paseo.

6. Planifique actividades en las que su hijo tenga la oportunidad de compartir con niños de edades y clases sociales diferentes. Esto puede lograrse a través de un centro de cuidados para niños de su vecindad. Inicie a su hijo en una edad temprana en la participación de actividades que le ayuden a reconocer que todos somos únicos, esto le será de ayuda a los demás niños también.

7. Propóngase metas realistas pero ambiciosas. El proverbio que dice que nuestras metas deben extenderse más allá de nuestro alcance, aplica en este caso. Asuma un rol activo en las experiencias educacionales de su hijo. Familiarícese con su nivel de lectura y escoja libros que le provean reto suficiente para que se motive a escalar de nivel. Asegúrese de no imponerle actividades que puedan ser frustrantes, pero tampoco asuma que todo el progreso educacional debe ocurrir en la escuela.

8. Permita que su hijo asuma responsabilidad por sus acciones, logros y fracasos. Provéale razones válidas cuando le pida que haga algo, en vez de decirle sencillamente “¡porque lo digo yo!”. Al explicarle la razón, usted le provee a su hijo la oportunidad de hacerse responsable de esa tarea.

9. No deje que las ocasiones adecuadas para tomar decisiones surjan al azar. Aproveche toda oportunidad para permitirle a su hijo tomar decisiones: que ropa se va a poner, que se va a servir de comida o donde ir de vacaciones. A pesar de que ésto no siempre es posible o práctico, asegúrese de que en las oportunidades en las que se le permita tomar una decisión, esta tenga alguna importancia. Por ejemplo, tener que escoger entre ejotes (vainitas) y coliflor no es significativo para la mayoría de los niños.
Cuando le ofrezca alternativas a su niño, asegúrese de respetar su decisión.

10. Elógielo de una manera positiva y honesta. Enfóquese en la conducta o tarea que necesita mejorar. No lo haga sentir como un fracasado.
Por ejemplo, si su hijo intenta terminar una tarea de matemáticas, pero no lo logra, déjele saber que su fracaso tiene que ver con esa tarea en específico y no que el fracasado sea él. Todos aprendemos de nuestros errores, pero solamente si los aceptamos como tales y no a consecuencia de creer que el problema somos nosotros.

El hogar es el ambiente más apropiado para que el niño con discapacidad intelectual aprenda autodeterminación.

El niño que aprende a autoestimarse por medio de sus padres está aprendiendo la mejor ruta que lo llevará a convertirse en un/una adulto determinado. Al proveerle con oportunidades para tomar decisiones, explorar y correr riesgos calculados y aprender de sus logros y fracasos, su hijo desarrollará la capacidad y la actitud necesaria para alcanzar su potencial.