Creo que el punto de partida para hablar de discapacidad es reflexionar sobre el sentido de nuestras vidas. A menudo se nos olvida el fin de nuestra existencia y desde esa mirada, obviamente que no podremos comprender la discapacidad. Cada uno está en la tierra para amar y ser amado; sin embargo, a veces pensamos que estamos aquí para competir. En esa perspectiva, los verdaderos discapacitados somos nosotros, porque quienes tienen limitaciones de distintos tipos, pueden perfectamente llegar más rápido a comprender el verdadero sentido de la vida.